En esta guía se trata de los lubricantes: productos con sustancias que reducen la fricción para facilitar la penetración en aberturas corporales como el ano, la vagina o la uretra. Otras denominaciones son lubricante, gel hidratante o crema lubricante.
En mi larga trayectoria como matrona y terapeuta, así como en mi propia sexualidad, he podido adquirir experiencia con los distintos tipos y con una gran variedad de productos. Aunque las sustancias base (agua, aceite o silicona) se han mantenido iguales durante décadas, la oferta de productos se ha multiplicado, también en lo que respecta a los aditivos.
Existe, por tanto, una gran cantidad de productos diferentes, que se distinguen por sus ingredientes, ámbitos de aplicación y otros parámetros – y por su calidad.
En esta guía quiero explicar los distintos tipos de lubricante, así como sus propiedades y diferencias, y presentar también alternativas naturales que han demostrado ser útiles. Así obtendrás una ayuda eficaz para elegir qué lubricante es el adecuado para ti y para tu aplicación.
Índice:
El uso doméstico de lubricantes suele estar relacionado con el contexto sexual: durante la penetración, tanto vaginal como rectal/anal, para la masturbación y al utilizar sex toys.
El lubricante también es necesario en otros procesos que requieren la introducción de objetos, por ejemplo, en el uso de instrumentos para el entrenamiento del suelo pélvico, en la autoexploración con espéculo, etc.
El uso de lubricante se vuelve especialmente importante cuando se mueven objetos de forma más prolongada en la vagina, el ano o la uretra, como en la aplicación de dilatadores FMS para el autotratamiento de dispareunias como vaginismo o liquen escleroso, en hemorroides, fisuras anales o para el masaje prostático y la preparación práctica al parto.
La aplicación vaginal es especialmente necesaria en mujeres que disponen de poca lubricación propia, por ejemplo durante la lactancia, en la (pos)menopausia o también por otros motivos.
Por desgracia, observo que a algunas mujeres les resulta vergonzoso reconocer el uso de lubricantes, como si eso las hiciera parecer inferiores. La idea extendida de que una mujer sexualmente excitada está siempre húmeda y que una mujer que no lo está no está preparada para el sexo no es correcta: hay mujeres que, incluso sin deseo, suelen tener una vagina más bien húmeda; por otro lado, mujeres con muy poca o ninguna lubricación pueden estar muy excitadas sexualmente.
Existen productos de base acuosa, de silicona y de aceite. Como subgrupos existen además: productos con sabor, productos con efecto calor y productos con un ligero efecto anestésico. También se diferencian según los ámbitos de aplicación, es decir, si están concebidos para uso vaginal, rectal o uretral.
Lubricantes de base acuosa: Son especialmente bien tolerados y respetuosos con la piel. Además, son fáciles de eliminar y no dejan manchas en la ropa. Importante: los lubricantes de base acuosa son adecuados para su uso con preservativos, sex toys de silicona y con nuestras fundas de aplicación, en caso de que estas sean necesarias para el uso de Viball® bolas chinas médicas o Massive Balls (productos para la terapia del suelo pélvico y erotismo).
Lubricantes de base silicona: Destacan sobre todo por su larga duración. Son compatibles con preservativos de látex; en el caso de preservativos de otros materiales, debes consultar siempre las indicaciones del fabricante. En ocasiones, los lubricantes de silicona pueden provocar irritaciones en pieles sensibles o en caso de alergias. Gran desventaja: la silicona es muy persistente y repelente al agua – por lo que solo se elimina completamente tras varios lavados. Deja manchas oscuras, similares al aceite, en los tejidos, que también son difíciles de eliminar.
Lubricantes de base oleosa: Suelen ser más líquidos, por lo que el término “gel lubricante” no es del todo adecuado. Aunque tienen un efecto duradero, desempeñan un papel menor en el conjunto de la oferta de productos. Probablemente se deba a que no son tan versátiles:
Al estar generalmente basados en aceites vegetales, pueden irritar la piel o provocar alergias. Además, manchan intensamente y también son difíciles de eliminar de los tejidos. Asimismo, los lubricantes de base oleosa no deben utilizarse con productos de látex o preservativos de látex, ya que tienen un efecto disolvente sobre este material.
La oferta de variantes es muy amplia. A continuación, una visión general:
Las preferencias personales y las circunstancias determinan la elección.
En el entorno doméstico, los lubricantes se utilizan para uso vaginal, rectal y uretral.
Aplicación vaginal: Aquí debe prestarse especial atención a la buena tolerancia. Ingredientes como fragancias, saborizantes, conservantes o posibles alérgenos deben evitarse en la medida de lo posible. Para favorecer el equilibrio natural de la flora vaginal, es recomendable prestar atención al valor de pH. Este debe ser ligeramente ácido en el uso vaginal, como la propia vagina (4,0 a 4,5). De este modo se reduce el riesgo de irritaciones, picor e inflamaciones.
Aplicación rectal: En este caso, una duración prolongada del efecto es especialmente ventajosa. Los lubricantes de base oleosa pueden provocar irritaciones en la zona anal. El valor de pH debería ser más bien neutro, es decir, alrededor de 7,0.
Aplicación en la uretra: La uretra es una zona especialmente sensible y propensa a infecciones. Los lubricantes normales para uso vaginal o anal no son adecuados para este fin. En su lugar, los productos utilizados deben cumplir dos criterios importantes:
Recomendamos Instillagel®, ya que cumple ambos criterios de forma óptima.
Si se trata de su uso con sex toys, es importante comprobar la compatibilidad con el material, a menudo silicona. Los lubricantes no compatibles pueden dañar la superficie del juguete y comprometer su seguridad.
Puede que no te guste el lubricante, quieras ahorrar dinero o simplemente se te haya terminado, y busques un sustituto en casa. Existen numerosos productos domésticos que podrían considerarse.
En general, hay que tener precaución. Existe el riesgo de que estas sustancias irriten la piel de la vagina y la zona anal, además de servir como medio de cultivo para hongos y bacterias.
A continuación, abordo los más utilizados.
Es muy común utilizar aceites y grasas alimentarias como sustituto del lubricante: aceite de colza, girasol, oliva, aceites de masaje, aceite para bebés o aceite de coco. Los aceites tienen naturalmente un pH distinto al de las mucosas. Pueden obstruir los poros y dañan los preservativos de látex, volviéndolos porosos. El pH adecuado protege frente a patógenos. Cada persona tiene una cierta cantidad de bacterias y Candida (levaduras) en la zona genital. Un pH alterado desequilibra la flora y aumenta el riesgo de infecciones (ver Fuchs, F. et al. (2017). "Impact of personal lubricants on the vaginal microbiota and mucosal integrity." Journal of Sexual Medicine, 14(7), 923–931). Las consecuencias pueden ser vaginosis, infecciones por hongos o diversas infecciones.
Lo mismo ocurre con la vaselina. También aumenta el riesgo de infecciones y daña los preservativos.
¿Y qué pasa con productos domésticos como jabón, gel de ducha o loción corporal?
Claramente no son recomendables. Su pH está adaptado a la piel externa, no a las mucosas. Además, suelen contener perfumes y colorantes.
Además de tus preferencias personales, recomiendo tener en cuenta los siguientes aspectos:
*Ácido cítrico: en muchos lubricantes se utiliza para estabilizar el pH, conservar el producto y mantener su calidad. En exceso puede causar irritaciones.
Tras elegir el producto, ten en cuenta:
Mi recomendación es no elegir únicamente por precio. Los productos de mayor calidad suelen ofrecer mejor tolerancia y mayor duración.
Lo más importante: que estés satisfecho/a con tu elección.
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