Vaginismo: Causas, síntomas y opciones de tratamiento

Eine Rosenblüte als Symbol für eine Vulva.

En esta guía sobre el vaginismo, también conocido como calambres vaginales, explico sus causas, diagnóstico, antecedentes y opciones de tratamiento. Por mi trabajo con mujeres afectadas – tanto como matrona como terapeuta sexual – sé que la mayoría desea ante todo aliviar los síntomas físicos. Sin embargo, para lograr un resultado terapéutico duradero, también es importante comprender las causas.

Si ya te has informado ampliamente sobre el vaginismo y buscas específicamente una opción de tratamiento físico, aquí encontrarás nuestros dilatadores FMS Theros®. Su forma y aplicación se basan en mis muchos años de experiencia en obstetricia y terapia sexual y han sido desarrollados específicamente para una dilatación suave y gradual.

Si todavía estás al principio y primero quieres comprender qué hay detrás de tus síntomas, en esta guía encontrarás la información más importante sobre la definición, las causas y el tratamiento del vaginismo y los calambres vaginales.

Contenido:

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo y los calambres vaginales describen el mismo fenómeno: una contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico. Para las mujeres afectadas, se siente como si toda la vagina se contrajera dolorosamente. Este trastorno puede afectar considerablemente a la calidad de vida. Dado que la introducción sin dolor de objetos en la zona íntima resulta difícil o incluso imposible, situaciones cotidianas – como introducir un tampón o una copa menstrual, las exploraciones ginecológicas y, por supuesto, las relaciones sexuales – se convierten en grandes desafíos.

El término vaginismo sigue estando muy extendido y es el nombre con el que muchas mujeres afectadas conocen sus molestias. Sin embargo, en la actual CIE-11 el vaginismo ya no se considera un diagnóstico independiente, sino que se incluye dentro del «trastorno de dolor sexual y penetración». Como el término vaginismo sigue estando firmemente arraigado en el lenguaje cotidiano, lo utilizo en esta guía.

El vaginismo no es lo mismo que la dispareunia. Incluso los especialistas tienen a menudo dificultades para diferenciar estos dos trastornos. Puedes encontrar más información en mi guía sobre dispareunia.

¿Qué síntomas aparecen en el vaginismo/calambres vaginales?

El miedo al dolor durante la penetración puede provocar inicialmente una contracción refleja y dolorosa de los músculos del suelo pélvico. El dolor y la tensión muscular se refuerzan mutuamente y crean un círculo que, con el tiempo, puede adquirir una dinámica propia.

Esto significa que los músculos del suelo pélvico no solo se contraen durante las relaciones sexuales o ante la expectativa de una penetración. Un calambre puede aparecer de repente y sin un desencadenante externo reconocible – en plena vida cotidiana y de forma totalmente inesperada para la mujer afectada. Precisamente esta imprevisibilidad puede resultar extremadamente angustiante a nivel psicológico.

Es urgente romper el tabú en torno al vaginismo y tomar en serio esta denominada disfunción en toda su dimensión física y psicológica.

¿Cuánto dura un calambre vaginal?

La duración de un calambre es individual y puede variar desde unos pocos segundos hasta varios minutos. La situación, el estado personal y la tensión psicológica influyen en ello. Apenas es posible influir preventivamente en su duración.

Durante el calambre pueden ayudar las técnicas de relajación: en lugar de tensarse aún más por miedo al dolor, conviene intentar aliviarlo mediante la respiración, la relajación muscular consciente y la calma mental. La práctica regular de la vaporización vaginal (Yoni Steaming) también puede ayudar a percibir y relajar de forma más consciente la región pélvica.

Causas del vaginismo y los calambres vaginales

A diferencia de la dispareunia, el vaginismo rara vez tiene causas puramente físicas. Los factores psicológicos y sexuales suelen desempeñar un papel importante. El miedo a la penetración – por ejemplo por un pene, un dedo u otros objetos – puede llegar a convertirse en una auténtica fobia.

El origen puede remontarse mucho tiempo atrás. En mi trabajo terapéutico compruebo una y otra vez que la percepción del propio cuerpo, la relación con la feminidad y la forma en que la corporalidad y la sexualidad se vivieron o transmitieron en la familia de origen pueden desempeñar un papel importante.

Sin embargo, no existe una única causa del vaginismo. Las experiencias sexuales traumáticas, las experiencias dolorosas, los partos difíciles, las operaciones, las infecciones o el dolor repetido durante las relaciones sexuales también pueden ser desencadenantes.

¿Qué tipos de vaginismo existen?

La clasificación médica del vaginismo ha cambiado. En la actual CIE-11, el anterior diagnóstico de vaginismo ya no se considera un diagnóstico independiente. Sin embargo, en el trabajo de terapia sexual puede seguir siendo útil distinguir entre diferentes tipos y contextos.

Aquí me baso en la distinción descrita por la Dra. Karoline Bischof entre el vaginismo tipo I, o vaginismo fóbico, y el vaginismo tipo II debido a una problemática de identidad. Esta clasificación puede ayudar a comprender mejor los contextos tan diferentes de las mujeres afectadas.

Vaginismo tipo I – vaginismo fóbico

Esta forma se caracteriza especialmente por el miedo a la penetración. El pene, un dedo u otro objeto se perciben como amenazantes. Los músculos del suelo pélvico reaccionan involuntariamente con una fuerte contracción que dificulta o imposibilita la penetración.

Algunas mujeres afectadas experimentan excitación sexual, otras no. Las relaciones sexuales o las exploraciones vaginales suelen ser muy difíciles o incluso imposibles.

Vaginismo primario

Se habla de vaginismo primario cuando nunca ha sido posible una penetración sin dolor. Esto puede afectar a la introducción de un tampón, una exploración ginecológica o las relaciones sexuales.

Naturalmente, hay muchas mujeres que no disfrutan de su primera experiencia sexual con penetración o la viven como dolorosa y, aun así, no desarrollan vaginismo.

El deseo de tener hijos puede seguir existiendo, pero suele quedar insatisfecho mientras persiste el vaginismo. A menudo, es precisamente esto lo que da el impulso decisivo para iniciar un tratamiento.

Vaginismo secundario

En el vaginismo secundario, la penetración era posible anteriormente. Las molestias se desarrollan más tarde, a menudo después de experiencias significativas o dolorosas.

Entre los posibles desencadenantes se encuentran las experiencias sexuales traumáticas, los partos difíciles o las lesiones perineales, el dolor repetido durante las relaciones sexuales o una educación que devalúa la sexualidad o la asocia con el miedo.

La lactancia, la posmenopausia, las operaciones, los tratamientos contra el cáncer o las enfermedades de transmisión sexual también pueden dejar experiencias que hacen que la zona genital se asocie cada vez más con el dolor, el miedo o el rechazo.

Vaginismo tipo II – problemática de identidad

Según la distinción descrita por la Dra. Karoline Bischof, en esta forma la problemática de identidad ocupa un lugar central. Las mujeres afectadas no logran aceptar plenamente su propio sexo. Tras la madurez sexual, suele aparecer un miedo difuso a la maternidad.

Estas mujeres suelen utilizar varios métodos anticonceptivos simultáneamente durante las relaciones sexuales. No es tanto la penetración en sí lo que provoca miedo, sino la idea de que algo salga del cuerpo a través de la vagina – la «expulsión». Este miedo se manifiesta especialmente en la idea de un parto, en el que el bebé sale del cuerpo a través del canal del parto. Por ello, las relaciones sexuales pueden ser imposibles, mientras que las exploraciones ginecológicas sí pueden ser posibles.

Diagnóstico del vaginismo y los calambres vaginales

¿Cómo se diagnostica el vaginismo?

El diagnóstico de vaginismo, dispareunia o vulvodinia se basa inicialmente en la descripción de la mujer, así como en su historial médico y sexual – incluyendo la infancia y la juventud.

A continuación debe descartarse que existan causas físicas responsables del dolor o de la dificultad para la penetración. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, anillos de mucosa muy rígidos – anteriormente denominados himen –, malformaciones como un septo vaginal, infecciones, cambios hormonales o disfunciones de los músculos del suelo pélvico.

Sin embargo, la exploración vaginal suele ser difícil, ya que puede resultar extremadamente dolorosa o incluso insoportable para las mujeres afectadas. Por ello, es importante acudir a un/a ginecólogo/a con experiencia.

Para reducir el miedo a la «penetración», la paciente puede asumir el mayor control posible – por ejemplo, sentándose erguida frente a un espejo, observando lo que ocurre, separando ella misma los labios e introduciendo con cuidado un dedo – propio o del profesional sanitario – con un guante de látex y lubricante íntimo.

Un ligero empuje como al defecar puede facilitar el proceso. Es importante que el profesional explique cada paso previamente y actúe con especial delicadeza. Las preguntas sobre la sensación actual son imprescindibles. La reacción de la vagina puede finalmente confirmar el diagnóstico sospechado.

Si no te sientes bien atendida por un médico o médica, exprésalo abiertamente o cambia antes de una exploración. La primera cita debería estar dedicada siempre únicamente al asesoramiento, para que puedas comprobar con tranquilidad si estás en el lugar adecuado.

¿Qué hacer en caso de vaginismo/calambres vaginales?

Para las mujeres afectadas suele ser difícil hablar sobre sus molestias y buscar ayuda. La vergüenza juega un papel importante. Algunas incluso evitan las relaciones de pareja y las relaciones íntimas por miedo a la sexualidad o a tener que explicar sus molestias. Si existe una relación de pareja, el vaginismo puede afectar considerablemente a la sexualidad y a la vida en común. Por ello, una orientación integral es especialmente importante – también en lo que respecta a la pareja y la sexualidad.

Descartar causas físicas

En primer lugar deben investigarse las posibles causas físicas. Como ya se ha descrito en el apartado sobre el diagnóstico, las malformaciones, las infecciones, los cambios hormonales o las disfunciones de los músculos del suelo pélvico pueden causar o agravar las molestias.

Fisioterapia del suelo pélvico

También recomiendo encarecidamente una fisioterapia especializada del suelo pélvico. Hay fisioterapeutas especializadas específicamente en salud femenina y en molestias de la zona pélvica e íntima. También conocen los problemas relacionados con la sexualidad y el dolor durante las relaciones sexuales. En el vaginismo no se trata simplemente de entrenar el suelo pélvico, sino sobre todo de percibir conscientemente la musculatura, reconocer las tensiones y aprender a relajarla de forma específica.

Psicoterapia y terapia sexual

Si no se encuentra una causa orgánica o los factores psicológicos desempeñan un papel importante, el componente psicológico y sexoterapéutico pasa a ocupar un lugar central. Para una psicoterapia debes elegir cuidadosamente el método adecuado y, sobre todo, un profesional con experiencia.

No se trata de descartar las molestias físicas como algo «solo psicológico». El miedo, la contracción muscular y el dolor se influyen mutuamente. Precisamente este círculo debe comprenderse e interrumpirse.

Relajación y percepción corporal

Los ejercicios de relajación y percepción corporal pueden ser útiles, por ejemplo sentir conscientemente la vulva, la vagina y el abdomen inferior. La exploración suave y la experiencia positiva de la estimulación erótica también pueden ayudar – todo a tu propio ritmo y sin presión. Otra posibilidad es la vaporización vaginal (Yoni Steaming): el calor y la percepción consciente de la región pélvica pueden favorecer la relajación y la percepción corporal.

Tratamiento físico con dilatadores

Los dilatadores pueden ser un componente importante del tratamiento físico. El objetivo es acostumbrarse de forma gradual y autónoma a la introducción y a la penetración. La mujer mantiene siempre el control.

Es esencial elegir un tamaño inicial adecuado, avanzar en pequeños incrementos de tamaño y proceder con suavidad. Utiliza siempre un lubricante íntimo de alta calidad para facilitar la introducción. El calor también puede ayudar a relajar los músculos del suelo pélvico.

Por mi experiencia como matrona y terapeuta sexual, un dilatador no es simplemente un objeto para estirar. La forma, la graduación de los tamaños y el modo de aplicación influyen considerablemente en cómo se vive el tratamiento. Precisamente de estas experiencias nació el concepto de nuestros dilatadores FMS.

Dilatadores FMS para el vaginismo

Dilatadores FMS para el vaginismo y los calambres vaginales

Flexibilización en lugar de dilatación cónica

«FMS» significa sistema de flexibilización y masaje.

El efecto se basa menos en el estiramiento y más en una suave flexibilización de la musculatura mediante el movimiento de los dilatadores. Se trata de un enfoque fundamentalmente diferente al de los dilatadores cónicos convencionales.

Los dilatadores cónicos separan cada vez más el tejido cuanto más se introducen. Los dilatadores FMS siguen un principio de forma diferente: la cabeza aerodinámica se desliza suavemente, mientras que el eje recto no ejerce una presión de separación creciente una vez introducido.

Diferencias en el efecto de los dilatadores

Forma innovadora y vidrio de borosilicato

Los dilatadores FMS no son cónicos como los productos convencionales. Su cabeza aerodinámica se desliza suavemente, mientras que el eje recto protege el tejido.

El vidrio de borosilicato utilizado es extremadamente deslizante, duradero e higiénico. Es fácil de limpiar y no absorbe olores ni líquidos. Especialmente en tejidos sensibles, la superficie lisa supone una ventaja esencial.

27 tamaños para pequeños pasos de tratamiento

Los dilatadores FMS están disponibles en 27 tamaños a partir de 14 mm de diámetro y en múltiples sets. La fina graduación de tamaños permite avanzar en pasos de tratamiento muy pequeños. Esto es especialmente importante en el vaginismo: el cambio al siguiente tamaño no debe convertirse en un nuevo obstáculo.

Calor para relajar la musculatura

Los dilatadores FMS pueden calentarse. El calor puede resultar especialmente agradable en caso de vaginismo, ya que favorece la relajación de la musculatura. La combinación de calor, movimiento suave y un tamaño adecuado puede ayudar a vivir la penetración de una forma nueva y positiva.

Estabilizar los resultados del tratamiento

Una vez alcanzado un determinado tamaño, los Stents vaginales Theros® pueden ayudar a estabilizar durante más tiempo el resultado alcanzado. No están destinados a sustituir el tratamiento activo con dilatadores, sino que constituyen una ayuda complementaria.

Producto sanitario certificado

Los dilatadores FMS están certificados como productos sanitarios y han sido desarrollados específicamente para aplicaciones en la zona vaginal y anal.

Vaginismo, pareja y sexualidad

El vaginismo, los calambres vaginales, la dispareunia o la vulvodinia también pueden ser una carga para la pareja. En los hombres aparecen con frecuencia problemas de erección situacionales, ya que las relaciones sexuales son dolorosas o imposibles.

La comunicación sincera es decisiva. Terapeutas de pareja con experiencia pueden ayudaros antes de que la relación se vea afectada. Es importante no equiparar la sexualidad exclusivamente con la penetración. La intimidad, el deseo y las experiencias eróticas compartidas también pueden seguir teniendo su lugar durante el tratamiento.

Incluir a la pareja en el tratamiento

Los dilatadores FMS también pueden utilizarse juntos como parte del juego amoroso. Su forma especial permite un acercamiento suave que simula la penetración. La mujer afectada puede decidir en todo momento hasta dónde y de qué manera se realiza la aplicación.

Puedes encontrar más información en Uso para parejas.

¿Con qué frecuencia aparece el vaginismo?

La cifra oculta es alta y faltan datos fiables sobre la frecuencia del vaginismo. Muchas mujeres afectadas no hablan de sus molestias durante mucho tiempo por vergüenza o no buscan ayuda médica o terapéutica.

Las diferentes definiciones y criterios diagnósticos también dificultan ofrecer cifras precisas sobre su frecuencia. Sin embargo, una cosa es segura: no estás sola con este problema.

Autoayuda e intercambio

El intercambio con otras mujeres afectadas puede ser muy útil, por ejemplo en un grupo de autoayuda. Comprobar que otras mujeres conocen miedos, dolores y dificultades similares puede aliviar y dar ánimo.

Sin embargo, ten cuidado con las páginas web o los supuestos testimonios en los que se recomienda exclusivamente un producto concreto como solución. Comprueba quién está detrás de una página o grupo y si existe un verdadero intercambio. Si es posible, busca un grupo real o un espacio de intercambio moderado de forma seria.

¿Más preguntas? Ayuda terapéutica

¿Tienes preguntas? Escríbeme a hsw@theros.de – estaré encantada de responderte.

Hera Schulte Westenberg, matrona y terapeuta

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